FLORA CANARIA
Los ecosistemas albergan 171 plantas clasificadas de las que 68 son endemismos
de Gran Canaria (Cuando hablamos de endemismos nos referimos a aquellas especies
de animales o de vegetales que se desarrollan exclusivamente en una determinada
zona), 69 de Canarias, 27 pertenecen a la macaronesia y8 a la región
mediterráneo-macaronésica. Las especies se distribuyen por altura y ambientes y
constituyen un rico mosaico.
Las especies de costa, cercanas al
mar y resistentes a sales son escasas debido a las marcadas pendientes cortadas
hacia el mar, a la poca profundidad de los suelos y a su excesiva pedregosidad.
Sin embargo, se observa la presencia del salado blanco, de la uvilla de mar, y
de la lechuga de mar.
En los pequeños entrantes de barranquillos se desarrollan comunidades adaptadas
al ambiente marino de cerrajas, tabaibas paridas o toldas y bequejes. En las
laderas de la costa aparecen tabaibas dulces o amargas y tabaibales con
cardones.
En punta Góngora destaca el tabaibal
de Euphorbia aphylla (parida) con ejemplares considerados de los de mayor porte
en el archipiélago, y una comunidad de tabaiba dulce, también de gran
desarrollo.
La tabaiba dulce ocupa una gran
extensión en la Punta de la Aldea y se extiende asimismo desde los cauces de
Güigüi hasta la montaña de Amurga y las laderas interiores de los barrancos del
Cedro, la Gambuesilla y Cañada de las Vegas.
Los cardones por su parte, ocupan las
laderas y los fondos de los barrancos resguardados de la influencia marina. Los
cardones dan refugio a especies muy apreciadas por el ganado como la cerraja
canaria y con mayor frecuencia al cornical, el tasigo y la esparraguera. Cabe
considerar a los cardonales reservorios de biodiversidad si se atiende, además,
a la variada fauna que alberga y vincula su ciclo vital a esta especie vegetal.
A medida que se asciende desaparecen
los elementos de mayor tolerancia salina quedando exclusivamente en altura la
tabaiba amarga junto al matorral suculento del cardonal tabaibal, que incluyen a
especies como el tajinaste blanco, las magarzas y los cejarrones. En el Andén
Verde extendiéndose hasta el borde de los jarales de Tirma dominan el matorral,
las melosas y las salvias. En la parte interior de los andenes del Viso y el
Monte Ojeda, junto a las tabaibas moriscas y amargas aparecen Tabaibas dulces,
escobones, aulagas, retamas, y otras. En la Playa del Risco y en sus
inmediaciones hay tarajales puntuales con ejemplares de gran porte.
Siguen luego los elementos del bosque
termófilo ,- se llaman así los organismos vegetales que necesitan condiciones
ambientales cálidas para poder desarrollarse -, intermedio de la vegetación
árida semiárida de tabaibas y cardonales y la seca- subhúmeda- húmeda del
monteverde.
En los andenes del Viso y la
Degollada de las Brujas, en Tirma, se encuentran las sabinas más antiguas y
desarrolladas de Gran Canaria. En el barranco de Guayedra existen bosquetes de
almacigos que en los barranquillos subsidiarios del barranco coinciden con
ejemplares dispersos de sabinas y acebuches.
Dentro del parque están las únicas
representaciones del cedro canario junto a los que cabe destacar los palmerales
generalmente ubicados en los fondos de los barrancos y las laderas adyacentes.
En esos mismos fondos de barrancos, junto a los palmerales y asociadas a cursos
de aguas o charcas permanentes o temporales prosperan saucedas, cañaverales y
juncales. Los matorrales y pastizales se distribuyen desde el piso basal hasta
la cumbre. En las partes bajas, melosas, balos, y tabaibas dulces, moriscas y
amargas. En las medianías y cumbre, jarones o amagantes, retamas amarillas y de
nuevo las tabaibas amargas.
Las retamas amarillas son elemento
dominante en el matorral cumbrero y actúan como colonizadoras allí donde acaba
el pastoreo. Las acompañan los escobones, las tabaibas amargas y las salvias.
Cerca de los caseríos, los almendros.
Antes de llegar al pinar, en lugares
de difícil acceso existe un elevado número de endemismos, algunos en peligro de
extinción. Hay verodes, siemprevivas, ciertas globulareas de flores azuladas,
etc.
Testimonios de la laurisilva -un gran número de endemismos arbóreos y
arbustivos- quedaron en el borde de Tamadaba, refugiados en los paredones de las
cabeceras de Barranco Oscuro, Barranco del Palo y Barranco de la Palma donde
reciben la influencia directa de los vientos alisios. En Inagua con orientación
norte también existen huellas de estas formaciones.
Coronando la isla, el pinar. El
húmedo de Tamadaba y el pinar seco de Inagua - Ojeda - Pajonales. El de Tamadaba
alcanza los acantilados de Guayedra y Faneque con gran número de endemismos
exclusivos. El matorral más frecuente es el jarón, de la variedad que aparece
con las hojas cubiertas por una especie de vello blanco. A cotas más bajas y
degradadas domina el jaguarzo y el la parte norte, más expuesta al alisio, hay
un sotobosque de brezos mezclado con olivillos.
En Ojeda-Inagua-Pajonales las jaras
aparecen en los claros, los escobones en los lugares de mayor humedad y en los
barrancos, en tanto que el matorral de codeso se sitúa preferentemente al norte
de Pajonales.
LA FAUNA LAS AVES
Gran Canaria presenta 48 especies de aves, nidificantes, de las cuales 17
subespecies son endémicas del archipiélago y tres exclusivas de la Isla: El
pinzón azul, el pico pica-pinos y la perdiz roja.
Seis subespecies se encuentran
amenazadas, mientras que otras - el milano, el guirre, el corredor y el águila
pescadora - se han extinguido como nidificantes.
Así adquiere la creación del Parque
natural del Nublo su importancia pues el área elegida incluye una buena parte, o
la única, en la que se puede actuar positivamente para la recuperación.
En orden a su reproducción o presencia podrían clasificarse así las aves:
Especies que se han reproducido o podrían reproducirse:
El paiño común El petrel de Bulwer La
lechuza común
El vencejo unicolor El vencejo pálido
El gavilán
El halcón de Berbería
Especies detectadas que no se reproducen en la zona:
El águila pescadora, dejó de
reproducirse en la isla a partir de la década de los setenta, aunque se ha
observado la presencia de ejemplares en lugares como el andén verde.
Especies invernantes o migratorias detectadas:
Las garcetas Las garzas El chorlitejo
El correlimos
La gaviota sombría La golondrina El
vencejo real El mirlo capiblanco
El chorlito gris La curruca rabilarga
Especies detectadas en la zona y que se reproducen en ella:
La pardela ceniciente (en la costa);
La gaviota argentea (en la costa); El aguilucho ratonero (en los pinares); El
cernícalo vulgar; La perdíz roja; La codorniz (Entre Tamadaba y Artenara); La
paloma bravía; La tórtola; El buho chico; El pinzón azul; El pico picapinos;
Bisbitas, abubillas, petirrojos, mirlos comunes, las corrucas tomillera y
cabecinegra, capirotes, alcaudones, canarios, jilgueros, verderones, etc.
LOS MAMÍFEROS
Las especies de murciélago en Gran Canaria son tres: El montañero, El de borde
claro, El rabudo
Este último es el de mayor tamaño y
fácilmente reconocible por sus sonidos, largos y de alta frecuencia para el oído
humano.
LOS INSECTÍVOROS
El erizo moruno está distribuido ampliamente en el parque del Roque Nublo si
bien el más abundante en las zonas bajas y medianías.
LOS REPTILES Y LOS ANFIBIOS
Se han identificado un lagarto gigante, endémico de Gran Canaria, el perenquén
de Boettger, también endémico y la lisa.
Entre los anfibios figura la ranita meridional y la rana
común.
LOS INSECTOS
A la diversidad de pisos de vegetación desde la costa a la cumbre se corresponde
parecida variedad de insectos.
LA FLORA Y FAUNA DE TENERIFE
Tenerife, con una superficie de
unos 2.050 Km, es la mayor de las islas Canarias.
La abundancia de microclimas y de hábitat se refleja
claramente en la vegetación insular, formada por una flora rica y variada, con
más de 1.400 especies de plantas superiores, entre las que destacan numerosos
endemismos tinerfeños y canarios. Lamentablemente, una parte importante de la
flora endémica se encuentra en la actualidad gravemente amenazada por
actividades humanas, tales como el desmesurado desarrollo de los núcleos
turísticos, la construcción de carreteras y la tala de algunas zonas boscosas.
CARDONAL TABAIBAL
En las costas de Tenerife, se encuentra el “malpaís de Güímar” que va desde los
0 m. a los 400 m. de altitud, que es un terreno volcánico de origen reciente. Se
caracteriza por presentar períodos de gran insolación, escasez de
precipitaciones y moderada humedad atmosférica. Bajo estas condiciones y en
suelos generalmente pobres, la escasez de precipitaciones hace que la ausencia
de especies arbóreas, se asienta a una comunidad conocida como cardonal-tabaibal
donde el cardón y las distintas especies de tabaibas adquieren su máximo
protagonismo. Los cardones y las tabaibas son plantas adaptadas a ambientes
secos y soleados, junto a estas especies se encuentran otros endemismos, como
los bejeques y el cardoncillo.
En cuanto a la fauna se refiere, este ecosistema es pobre
animales vertebrados: cabe destacar la presencia de algunas especies de
reptiles, como lagartos y el perenquén, y aves como el alcaudón la caminera y el
pájaro moro. Los insectos como el escarabajo, las mariposas y los caracoles,
están muy representados, son frecuentes los endemismos asociados a cardones y a
tabaibas.
BOSQUES TERMÓFILOS
La franja de transición entre el cardonal-tabaibal y el piso de montano se sitúa
justo por debajo del mar de nubes y posee una mayor humedad, menor insolación y
temperaturas algo más suaves que en las zonas bajas. Estas condiciones
ambientales favorecen la aparición de un tipo de bosque formado por unas pocas
especies arbóreas que van desde los 600 m. de altitud, lo que da origen a
palmeras, sabinares, lentiscales, acebuchales, etc.
Entre los vegetales más frecuentes aparecen los dragos,
almácigos marmulanos, peralillos, etc ..., acompañados por un numeroso conjunto
de otros interesantes endemismos subarbustivos y herbáceos: peralillo , guaidil,
españero, malva de risco y la cineraria.
La diversidad es asimismo notoria entre invertebrados, con
predominio de arañas. La mariposa Vanesa vulcania frecuenta esta zona,
destacando entre los vertebrados algunas aves insectívoras como la curruca
cabecinegra y el capirote.
LAURISILVA La
laurisilva es un tipo de bosque subtropical caracterizado climáticamente por una
elevada humedad y temperatura relativamente estables. La laurisilva que
actualmente existe en Tenerife tuvo su origen en antiguos bosques terciarios de
la cuenca mediterránea, desaparecidos hace millones de años. Este bosque en su
estado más puro está constituido por unas 20 especies diferentes de árboles,
bajo los que se desarrollan gran cantidad de helechos, musgos y otras plantas
propias de ambientes sombríos.
La laurisilva o bosque de laurel es uno de los bosques más
característico de las islas, que va desde los 600 m. a los 1.200 m de altitud.
Podemos encontrar especies arbóreas de hoja perenne y ancha: el laurel o el
loro, el viñátigo, el tilo, el barbusano, el mocán, el naranjo salvaje, el
acebiño, la hija, la faya, etc.; herbáceas y trepadoras: cresta de gallo, reina
monte, bicácaro, gibalbera, etc. Son también abundantes las plantas inferiores
como los helechos, musgos, líquenes, hongos, etc.
FAYAL-BREZAL El
fayal -brezal una formación que se situó originalmente por encima de la
laurisilva, sustituyéndola en aquellos lugares en que está ha sido degrada. Está
constituida principalmente por hayas y brezos.
En las zonas más aclaradas y soleadas de la laurisilva
proliferan diversas especies de pequeñas plantas, algunas de las cuales, junto
su evidente valor estético y biológico, poseen interés medicinal, y que
presentan una bella floración en el caso del bicácaro, cresta de gallo y
corregüela.
La laurisilva constituye el ecosistema más rico en
invertebrados y con mayor porcentaje de endemismos. Sus especiales condiciones
de humedad y umbría favorecen el desarrollo de lombrices, moluscos y sobre todo,
artrópodos.
De los vertebrados destaca la presencia de algunos
murciélagos y de buen número de aves, con dos importantes endemismos : la paloma
rabiche y la paloma turqué.
PINAR Los alisios
secos del noroeste impiden el ascenso del mar de nubes, y la insolación aumenta
y las temperaturas diurnas y estaciones son más uniformes, por ello en esta zona
se dan pocas precipitaciones . En ocasiones, se producen heladas y nevadas
durante el invierno, lo que explica la disminución en la diversidad biológica de
las especies. Los suelos pueden ser de gran desarrollo en las zonas antiguas,
pero escasean en terrenos jóvenes, muy pedregosos . Estas son las condiciones
climáticas en las que se ocupa el pinar en Tenerife, donde ocupa un área situada
entre los 1.200 m. y los 2.000 m. de altitud.
Este ecosistema es bastante pobre desde el punto florístico,
pues está constituido casi exclusivamente por una sola especie arbórea, el pino
canario, pero con en el suelen convivir sabinas, escobones, codesos y jaras ( en
las zonas seca ), unos pocos de arbustos y matorrales entre los que destacan los
brezos y las fayas ( en las zonas húmedas ), y el cedro canario ( en las zonas
más frías ) y junto con otros pinos usados en la reforestación, como el
exuberante pino californiano.
El pastoreo, los incendios y los aprovechamientos forestales
explican la poca diversidad; suelen abundar arbustos y herbáceos: jaras,
codesos, escobones, etc.
La fauna del pinar es asimismo poco diversa, con predominio
de invertebrados, que resultan escasos en el suelo y más abundantes en los
pinos, donde encuentran mayor diversidad de hábitats. Por otro lado, los
vertebrados están representados casi exclusivamente por unas pocas especies de
aves, entre las que destacan el pinzón azul y el pico picapinos.
APROVECHAMIENTOS DEL PINO CANARIO
Corteza: obtención de taninos y
obtención de abonos.
Tronco: construcción, carbón, tea,
iluminación, destilación de brea.
Hoja: empaquetado de fruta, cama de
ganado, obtención de abonos.
Piñas: leña para cocinas y estufas.
Resinas: uso medicinal ( desinfección
).
ALTA MONTAÑA A
partir de los 2.000 m. de altitud las condiciones climáticas se hacen
especialmente rigurosas, pues se registra una elevada radiación solar, gran
sequedad del aire, temperaturas extremas, fuertes vientos y precipitaciones
invernales en forma de nieve y hielo. Todo ello determina una formación vegetal
abierta de tipo natural.
Los vegetales de la montaña presentan un porte almohadillado
que, junto a sus largas raíces y hojas generalmente pequeñas y pilosas, les
permiten sobrevivir en este medio hostil. Por su abundancia destacan dos
leguminosas: la retama blanca y el codeso de cumbre.
Junto a ellos crecen multitud de otros endemismos como el
tajinaste, el alhelí y la violeta del Teide, cuya espectacular floración adorna
en primavera y principios de verano las cumbres cimeras de Tenerife.
La fauna invertebrada presenta asimismo una gran variedad y
alto índice de endemismos, siendo abundantes los escarabajos negros, chinches,
mariposas, etc....
Los vertebrados son escasos y casi exclusivamente
representados por reptiles, conejos, erizos, ratas, unas pocas aves nificantes y
algunos murciélagos. El muflón fue introducido en Tenerife en 1.970, constituye
un peligro al alimentarse de plantas endémicas amenazadas de extinción.
FAUNA MARINA La ictiofauna marina de
canarias está constituido por elementos atlánticos-mediterráneo, tropicales y
subtropicales, cosmopolitas, y macaronésicos, lo que origina una gran variedad
de especies distribuidas según el tipo de sustracto o la profundidad.
Los peces más frecuentes en fondos rocosos son: la vieja, el
mero, el abade, la salema, el sargo, el congrio, las morenas, las cabrillas, la
catalufa, el rascacios, el alfonsiño y el cherne.
En fondos de arena y piedras aparecen: samas, pargos, los
bocinegros, las brecas, los besugos, la herrera, la chopa y la corvina.
En los fondos de fango y arena encontramos: lo salmonetes,
los chuchos, los torpedos, los angelotes, los calzones y la merluza canaria.
En el ecosistema pelágico de Canarias están representados los
pelágicos oceánico y los pelágicos costeros. Entre los primeros, que presentan
una marcada estacionalidad, aparecen túnidos netamente tropicales, como el
patudo, el rabil y el listado, y otros de aguas templadas, como el atún rojo y
el atún blanco.
En mar abierto se encuentran peces que se organizan en
grandes grupos o bancos, como las caballas, las sardinas, los boquerones, los
chicharros o los jureles. También hay peces migratorios como los atunes, el
bonito, el peto, el pez espada, etc....
Hasta donde llega la luz ( 20-50 m. ) el fondo marino está
poblado de algas y plantas angiospermas, en forma de cintas. Cerca de la
superficie y en la zona intermareal, encontramos en las rocas lapas, burgados y
otros moluscos que se alimentan de algas, y mejillos, que se nutren filtrando
los microorganismos del agua. En los charcos, cabosos, erizos, anémonas y
barrigudas, así como huevos y crías de peces, como salemas y lisas.
Ente las algas se refugian esponjas, anémonas, estrellas,
centollos y peces como fulas, tamboril, pejeverde, cabrillas, etc... así como
sus depredadores, bicuda, abade y mero. En las zonas de arena hay cangrejos
arañas, moluscos, peces planos que se entierran en la arena, como lenguados,
tapaculos y rayas, así como angelotes, chuchos y pequeños tiburones.
En el litoral de Tenerife se conservan ecosistemas marinos
con un alto número de endemismos. Se registra la presencia de especies de
tortugas de interés como la tortuga boba y de una colonia permanente de
calderones ( ballenas piloto ) frente a las costas del sur. Estas ballenas miden
entre 6 y 8 metros de longitud y pesan desde 800 a 3.000 kilos, formando
unidades sociales de 10 a 200 ejemplares.