BETANCURIA

 

 

                   

La Oliva

Tuineje

 

                                                               

 

    Escudo partido: primero, de plato, el león rampante de gules; segundo de plata, tres fajas ajedrezadas, de gules y oro, en cuatro ordenes, cargada cada una de otra faja de oro; la bordadura de gules, cargada de ocho aspas de oro. Al timbre, Corona Real cerrada.

Extensión: 104 Km2.
Altitud: 395 m.
Entidades de población: Valles de Santa Inés, Vega de Río Palmas, Betancuria.
Espacios de interés Histórico-Cultural: Iglesia-Catedral de Betancuria. Ermitas de N. Sra. de la Peña, Santa Inés y San Diego, Iglesia Conventual de San Buenaventura, Museo de Arte Sacro, Museo de Arqueología.

    En 1402 el caballero normando Jean de Bethencourt, junto al caballero francés Gadifer de la Salle, a sueldo del rey de Castilla, intentan conquistar Tenerife y Gran Canaria, pero al ser rechazados desembarcan en Fuerteventura y Lanzarote y someten a esta última. El reconocimiento de la posesión de las islas por la Corona de Castilla acaba con la carrera de las potencias europeas por su conquista.

    1404-1406: Usando Lanzarote y la isla de Lobos como base de aprovisionamiento, Bethencourt y La Salle desembarcan en Ajuy y conquistan toda la isla.

    Establecen asentamientos enla Vega de Río Palmas, Valle de Santa Inés y Antigua y se funda la capital en Betancuria, siéndolo durante un tiempo de todo el Archipiélago.

    Envuelta en una aureola de historia, el conjunto de sus edificios emana por doquier el sabor épico de la Conquista.

    Fundada en 1404 por los conquistadores Gadifer de La Salle y Jean de Bethencourt. Recibe su nombre en honor del conquistador de la isla. En 1405 fue incorporada a la Corona de Castilla. En 1424 se funda el Obispado de Betancuria, el primero de las islas.
    Desde su fundación, se convirtió en capital y centro rector de la isla y en ella radicaron los órganos de administración y gobierno insulares. Fue sede del Cabildo Insular, Juzgado de Primera Instancia, residencia de los señores territoriales y de las autoridades militares, civiles y religiosas.

    La iglesia-catedral de Santa María de Betancuria, fue construida en 1410 convirtiéndose, en 1424, en la primera catedral de Canarias.
    Edificada originalmente en estilo gótico-normando, fue destruida en 1593 por las ordas berberiscas de Xabán Arraez, destruyendo la edificación hasta el punto que sólo se conserva el primer tramo de la torre del campanario y las basas de las columnas de la construcción primigenia. En el siglo XVII, se realiza la reconstrucción de Betancuria y su iglesia, en la que aún se conservan restos de la primera edificación en la torre del campanario y parte de las columnas.
    En la mitad interior destaca por su belleza el Coro, el Baptisterio, el Retablo de la primera mitad del siglo XVIII, de estilo barroco y el rico artesonado mudéjar, especialmente el de la sacristía.
En el suelo llama la atención la disposición de los antiguos enterramientos.

    Mención aparte merece la Ermita de San Diego y la Iglesia Conventual, en cuyo lateral se puede aún observar los cimientos del que fuera el primer convento franciscano de las Islas Canarias, en el cual se cuenta que residió San Diego de Alcalá.
En el ámbito de la leyenda se conserva dentro de la Ermita de San Diego un trozo de cuerda con la que, según la tradición popular, los monjes atacaban al Diablo en el interior de la "Cuevita", que forma parte del conjunto arquitectónico.

Ermita de San Inés
    La edificación de la nave única, sin capilla diferenciada, de planta cuadrangular a la que se le ha añadido una sacristía lateral cuadrada. El aparejo utilizado en la confección de sus muros es la mampostería encalada, alternada con la cantería, utilizada en los sillares esquineros y vanos. Presenta dos ingresos constituidos por arcos de medio punto, sin decoración; el principal en la fachada, al poniente, y el lateral en el costado del Evangelio, al norte.
    La cubierta es artesonada con tirantes sobre ménsulas. Se corresponde al exterior con otra a dos aguas en teja árabe, interrumpida por la espadaña en el lado norte del imafronte. En el interior presenta dos altares de cantería y cal, las Ánimas y la Virgen de los Dolores.
Los bienes muebles que comprenden y constituyen parte esencial de su historia son: el retablo principal de estípites sobre dorado y policromado de factura anónima (1784, estilo rococó); colección de cuadros de diversos tamaños de factura popular (siglo XVIII): “Bautismo de Cristo”, “Virgen del Rosario y Santo Domingo”, “San Pedro y San Pablo” y “San Francisco Javier”, de un mismo autor, anteriores a 1734; “Sagrada Cena”, “Asunción” y “Virgen de los Dolores”, anteriores a 1780, del mismo autor, también desconocido; “Cuadro de ánimas”, de época no precisada; Imágenes de San Bartolomé, San Juan y Santa Inés de carácter popular (fines XVIII).

    El carácter histórico de la Villa ha determinado la ubicación en ella del Museo de Arte Sacro y el Museo Arqueológico y Etnográfico en los que se pueden admirar piezas de gran valor histórico artístico.

Valle de Betancuria
    Corresponde al tramo alto del barranco de su nombre, donde se asienta, centro histórico de la isla durante muchos siglos. Aquí tuvo lugar el primer poblamiento de la isla, pero hoy, se halla poco poblado y en franco descenso.

Vega del Río Palmas
    Constituye una vega enmarcada por el barranco de Río Palmas, nombre que recibe el barranco de Betancuria a su paso por la zona. Son tierras de palmeras y cultivos en gavias. El poblamiento se halla concentrado en el caserío de Río Palmas.

    En este pequeño pueblo, se alberga el tesoro de Fuerteventura, Nuestra Señora de la Peña.
De visita nos centramos en su ermita que es una construcción del siglo XVII, a primera vista nos llama la atención su fachada que es de corte clasicista. Está realizada en cantería, elemento noble poco frecuente en las iglesias de la isla y que demuestra la importancia de la misma. Cabe destacar el arco de medio punto flanqueado por sendos plintos decorados con casetones, capiteles compuestos acogen a un frontón con el tímpano vacío.
    Ahora en el interior de la ermita alberga a la Patrona de Fuerteventura, Nuestra Señora de la Peña.
La imagen de la Virgen, de pequeñas dimensiones, está sentada y en sus rodillas sostiene al niño. Esculpida en alabastro, por sus características se enmarca dentro del estilo gótico francés del siglo XV.
    La imagen está situada dentro de una hornacina enmarcada por un sol de plata y media luna dorada, la figura tiene los ojos cerrados y presenta roturas en la cabeza y el brazo, según cuenta la leyenda la Virgen cerró los ojos para no ver como una mora loca mutilaba a su hijo.
El retablo es apaisado, de estilo rococó chinesco. La parte central está decorada por motivos vegetales.

La aparición de la Virgen
    La leyenda cuenta, que una noche de primavera, San Diego echó de menos al Padre Santorcaz que había salido a buscar hierbas, ante la tardanza de este, San Diego había alertado a todos los vecinos, preocupado el Santo, preguntaba a los pastores si lo habían visto, a lo que ellos respondieron que no, pero le dijeron los pastores que habían pasado toda la noche sobrecogidos porque habían vistos luces y entre ellas, una muy fuerte que corría hacia Mal paso o Vega de Río Palmas. Bastó esto para que todos se encaminaran hacia ese sitio, al pie de una peña muy escarpada dentro de una poza de más de veinte palmos de agua vieron el sombrero de Fray Santorcaz.
    Ante el asombro descubrieron posteriormente al padre inclinado de rodillas con su rosario al cuello. Un pastor se arrojó al agua sacando ileso al clérigo, ni su ropa mostraban signos de humedad. Recuperándose, el cura comentó que aquello se debía a que
en una peña inmediata se escuchaban músicas celestiales.
No se hizo esperar y se trajo instrumentos para romper esa roca, abollándose los picos y las barras de hierro, hasta que San Diego, señala de nuevo en la parte que se tenía que romper, este golpe fue definitivo, viendo que una pequeña imagen blanca representaba a la madre de dios con su hijo en brazos, sacándole de ahí la colocaron en una cuevita.

Mirador de Morro de Vellosa
    Este Mirador, situado en el municipio de Betancuria, tiene un gran interés paisajístico con una panorámica privilegiada. El proyecto de esta obra fue redactado por Blanca Cabrera, bajo la dirección artística de su tío, el artista conejero César Manrique.
En este Centro podrá disfrutar y hacer un alto en su camino para descansar, disfrutar de las vistas y conocer platos de la gastronomía canaria, en unas instalaciones que ofrecen confort, calidad y buen gusto.

 

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