TÍAS

 

 

                   

Arrecife

Haría

Teguise

Tinajo

Yaiza

 

                                                               

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      Orden de 7 de enero de 1987, por la que se aprueba el escudo heráldico del municipio de Tías.

    Escudo cortado: primero, de azur, la nave de los conquistadores y la que trajo el culto de la Virgen de la Candelaria; dos calderas guindoladas de cabezas de sierpes, de sinople, u la candela; segundo, de gules, la cerámica de trazos quebrados e incisos con la representación, en su centro, de una "agarrada" de lucha canaria. Al timbre, Corona Marquesal.

    La Virgen de la Candelaria, patrona del municipio, queda representada por la candela situada en el cuartel superior, y en el inferior se plasma una cerámica simbolizando la tradición artesana así como la acendrada práctica del deporte vernáculo en el municipio.

    Bandera rectangular, horizontalmente dividida en su mitad, de color azul (azur), en la parte superior, representando al mar, y verde la parte inferior, representando el campo.

    Antiguamente se llamaba al pueblo de Tias, Las Tías de Fajardo en honor y memoria de dos matronas del antiguo señorío: Doña Francisca y Doña Hernán Fajardo, solteras y parientes del Gobernador de Gran Canaria Alonso Fajardo. Este pueblo es muy aficionado al deporte de la Lucha Canaria. En cierta ocasión, a mediados del siglo XIX, don José Manuel Fajardo, puntal del equipo de Las Tías de Fajardo, barrió con todos los hombres de la "vuelta arriba", quedando dicha noche como invencible campeón. Cuando ya se estaba celebrando la victoria apareció un tipo fuerte y bien dispuesto para retarle a una definitiva agarrada. Para sorpresa de todos cae el flamante campeón al tiempo que huye y desaparece el imprevisto atleta. Don José Manuel Fajardo regresa a su casa y se encuentra a su mujer en la puerta y le dice: ¿Por qué has hecho eso, precisamente cuando los de Las Tías de Fajardo teníamos asegurada la supremacía absoluta? La esposa de casi dos metros de altura, fuerte como un roble, pero muy bondadosa le respondió sonriendo: Lo hice para evitarte un mes de borrachera por tus éxitos. Por supuesto Don José Manuel no volvió a luchar.
 


 

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