AGÜIMES


Según la
Web del Ayuntamiento,
El azul celeste representa el cielo del municipio, que durante la mayor
parte
del año se presenta sin nubes. La espiga representa el cultivo de cereales, que
tuvo una gran importancia en Agüimes hasta la segunda mitad del siglo XX.
La Villa de Agüimes se encuentra situada en el
sureste de la isla de Gran Canaria. Desde el caserío tradicional de Temisas, en
la zona más alta del municipio, hasta el pueblo pesquero de Arinaga. Agüimes une
su historia, sus yacimientos aborígenes, su arquitectura tradicional y sus
hermosos paisajes a la hospitalidad de sus habitantes y su gran riqueza
folklórica y artesanal.
Durante cuatro
siglos, hasta la Desamortización, este municipio fue feudo de la Cámara
Episcopal. Testimonio de aquella época son el Palacio Episcopal y la Iglesia
Parroquial, que tiene un cierto aire catedralicio.
Agüimes tuvo una gran importancia como enclave de los pobladores prehispánicos,
tal como queda reflejado en el Roque Aguayro, de significado religioso y con
varios yacimientos arqueológicos en su entorno, así como el Barranco de Balos,
donde localizamos un bloque de basalto con unos 600 m. de longitud en el que
existen numerosos grabados que podrían estar relacionados con rituales en torno
al agua o la fecundidad.
Con el fin de potenciar el turismo rural se ha rehabilitado el antiguo Ayuntamiento y la "Casa de los Camellos", antiguo establo usado para estos animales cuando se utilizaban como medio de carga o transporte. Esta misma circunstancia se sucede en el bello caserío de Temisas, que posee el mayor olivar de Canarias, siendo éste una especie autóctona de olivos.
Antes de la Conquista, esta zona era conocida como "Ariganez"
o "Argonez", y en ella existía una densa población aborigen.
Se han realizado diversas investigaciones de mano de importantes
prehistoriadores, a través de las cuales sabemos que, al igual que otros grandes
barrancos de la isla, el Barranco de Guayadeque fue el lugar de encuentro de dos
grupos humanos cromañoides, más antiguos, y mediterranoides, que llegaron
después y que habitaban estas islas cuando aparecieron los conquistadores.
Las características medioambientales de la zona, unidas a las condiciones
geográficas del barranco, convertían a éste en un lugar ideal para el
asentamiento de las poblaciones prehispánicas; éstas, gracias a su natural
facilidad para escalar, ocupaban las zonas más altas, asegurando la defensa
contra cualquier posible invasor. Así pues, es de suponer que se escogieran como
habitáculos e incluso como lugares de enterramiento las cuevas más altas y
estrechas, cuyo acceso resultara muy difícil para un eventual atacante.
La riqueza arqueológica de este barranco queda atestiguada por los interesantes
yacimientos y la gran cantidad de restos antropológicos encontrados, una gran
parte de los cuales está custodiada por El Museo Canario.
Todo esto convierte a Guayadeque en una de las mayores y más destacables
necrópolis prehistóricas de cuevas naturales que se conocen en las Islas
Canarias.
También se han encontrado interesantes yacimientos arqueológicos en la Montaña
de Agüimes y en las Cuevas de la Audiencia y Risco Pintado en Temisas. De
especial interés son asimismo los Petroglifos del Barranco de Balos.
La Villa de Agüimes, fundada hace más de 500 años, nació a raíz de la Conquista
y se extendía además por toda la zona que actualmente ocupa el Municipio de
Ingenio y gran parte de Santa Lucía.
Agüimes ostentó, desde los primeros tiempos y durante más de tres siglos, un
lugar privilegiado por su calidad de feudo episcopal, otorgamiento singular que
fue concedido por los Reyes Católicos el 20 de enero de 1487, tras la petición
del dominio del lugar por el Obispo Frías como pago por los derechos que éste
aportó para la Conquista y por los méritos obtenidos. Anecdóticamente, el
otorgamiento se produce dos años después de la muerte de Frías en Sevilla.
Los Obispos que disfrutaron de la prebenda de ser Señores de Agüimes fueron un
total de cuarenta y cinco, siendo el primero D. Juan de Frías y el último el
Obispo Verdugo en el siglo XIX.
El Señorío de Agüimes era un señorío territorial y jurisdiccional, donde el
Prelado y sus sucesores eran dueños absolutos de las tierras y de sus frutos,
pudiendo arrendar, cobrar la renta y todas las otras cosas del lugar y
Heredamiento de Agüimes. Asimismo, les correspondía el derecho de nombrar al
alcalde, juntamente con otro de nombramiento real.
Según consta en la Sentencia dictada por el Consejo de Castilla el 23 de
diciembre de 1516 en el pleito contra el Obispo Muros, el Señorío de Agüimes
estaba exactamente delimitado por grandes mojones que lo separaban del resto de
Gran Canaria.
Debido a su condición de Cámara Episcopal, lugar de descanso de los Obispos, el
pueblo de Agüimes creció sumido en un profundo ambiente religioso. El año 1530
es una fecha a destacar en los comienzos de la historia de Agüimes, puesto que
estuvo muy cerca de perder su categoría de Villa, Parroquia, Capital del Señorío
y Cámara Episcopal en beneficio de Ingenio.
En el siglo XVI la economía de la Villa de Agüimes dependía del trigo, la
cebada, el azúcar y algunos cultivos de huerta. Llegado el siglo XVII se expande
el cultivo del maíz, al igual que en el resto de la isla, ante las carencias
continuas de trigo y cebada; igualmente nos encontramos con el cultivo de la
papa, proveniente de América. En el siglo XVIII los cultivos no se
diferenciaron, aunque aparece también el cultivo de lentejas, habas y judías.
Esta misma situación nos la volveremos a encontrar en el siglo XIX, y se uniría
a los cultivos ya existentes la producción de frutos, como los olivos, las
higueras, limoneros, albaricoqueros, etc.
La Villa de Agüimes, dejó de ser feudo episcopal y perdió su condición de
Señorío, al igual que el resto del país, por un Decreto de las Cortes de Cádiz
el 6 de agosto de 1811, siendo Obispo D. Manuel Verdugo, pero sólo en el aspecto
jurisdiccional. En el aspecto territorial, la Iglesia continuó ejerciendo el
dominio sobre todo el municipio, que incluso siguió titulándose Cámara Episcopal
en el papeleo local.
Llegados a la época actual podemos comprobar que la agricultura sigue siendo
parte importante de la vida de Agüimes; ocupa a un 10% de la población,
existiendo un alto porcentaje de mujeres, especialmente en labores de
empaquetado. Las hortalizas constituyen las producciones más importantes,
destacando la cosecha de tomates, pepinillos y zanahorias. Las tierras de
regadío se dedican a una variedad considerable de productos, las ya mencionadas
hortalizas, los cereales, cítricos, olivos y cultivos forrajeros, sobre todo.