ARTENARA


 

 

                   

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    Escudo cortado en dos cuarteles y partido en la parte inferior; en el primero, sobre fondo azur, estrella dorada, en el segundo campo, sobre fondo oro, pino canario en sinople, en el tercero sobre fondo plata gánigo al natural. Bordura de gules, con estrellas de cinco puntas en oro. Adornos de dos cabras guardando el escudo. Por debajo cinta en oro con la leyenda "tradición, fe, naturaleza". Corona Real cerrada.

    La comarca de Artenara fue un importante asentamiento aborigen. Esta población prehispánica se localiza sobre todo en los lugares de Acusa, Artenara y Tirma. Tras la conquista de Gran Canaria, y debido fundamentalmente a la distancia existente en relación a la "ciudad de Canaria", en Artenara se produce casi un siglo de pervivencia de la raza aborigen que se mezcla con las familias de castellanos y portugueses que se asientan en el lugar. Los repartimientos de tierras se realizarán igualmente en esta zona de cumbres, adjudicándose las tierras a la nueva población. Sin embargo, los vecinos del lugar no son numerosos, al contrario, siguen siendo muy escasos.
    Estos pobladores, al igual que los aborígenes canarios, se dedicarán al pastoreo, desarrollando al mismo tiempo tareas agrícolas de subsistencia, basadas fundamentalmente en el cultivo del cereal. Con el transcurso de los siglos aumentarán los nuevos núcleos de asentamiento.
    La Iglesia en la zona de Artenara se remonta documentalmente al primer tercio del siglo XVII, fecha en la que se llevan a cabo, por parte del Beneficio de Santiago de Gáldar y el Convento franciscano de dicha Villa, acciones evangelizadoras. Dada la necesidad de acudir a los cultos religiosos, se dota la comarca con los lugares apropiados.
    De esta forma, se construyen las ermitas de la Candelaria, en Acusa, y la del Rosario, llamada con posterioridad de San Matías, en Artenara, dependiendo éstas de la Iglesia Parroquial de Gáldar. En 1742, la Iglesia de San Matías se convierte en Ayuda de Parroquia, constituyéndose en Parroquia casi un siglo más tarde, concretamente en 1839. Durante este tiempo pasa por penurias económicas y por diversos conflictos. A finales del siglo XIX este Templo será sustituido, realizándose las torres y el decorado del interior a mediados del siglo XX.
    Por tanto la población, agrícola y ganadera, se irá asentando en torno a las ermitas, configurándose los lugares de Acusa y Artenara. Ya en el siglo XVII, en 1666, se nombra el primer alcalde real, D. Antonio González del Río, único para ambos lugares. Su función será velar por los intereses de la colectividad, realizando funciones relacionadas con el cuidado de los bienes públicos, abastos y festividades. En este sentido, incluso desde 1687 Acusa ya posee una cárcel, con el significado social y político que esto refleja, la existencia de una organización cívico-administrativa. Posteriormente, en 1734, nace Artenara como municipio independiente.
    La ocupación de la comarca será un proceso lento, debido a que la mayor parte de la mano de obra de la isla está centrada en la producción azucarera. A finales del siglo XVI, esta situación varía, produciéndose un fuerte crecimiento demográfico.
    Durante el siglo XX, un factor predominante, fundamentalmente a partir de la década de los 60, es la emigración, el éxodo rural, debido a las condiciones socio - económicas y a las características propias del lugar. La base económica sigue siendo la actividad agrícola basada en la papa, el millo y los frutales de regadío. Esta base agrícola se complementa con el pastoreo de cabras y ovejas. Por otra parte, en los últimos años resurgen en el municipio nuevas expectativas, basadas en la propuesta de creación de un Parque Nacional, realizada a comienzos de 1990 por el Cabildo Insular de Gran Canaria.

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