MOGAN

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Escudo cuartelado en sotuer: en el cuartel primero,
sol de oro en campo gules; en el segundo, en campo de plata, castillo al
natural; y e
n el tercero, ermita de plata sobre sinople, y en punta de pez de
plata en ondas de lo mismo, sobre mar de sable. Al timbre Corona Real cerrada.
Sobre el topónimo Mogán aún no se dispone de una
explicación, por un lado se asemeja al nombre canario de la planta "mocán", y
por otro, no debemos olvidar que puede venir de la palabra "tamogantacoran".
La ocupación aborigen en este municipio se ubica en las terrazas de sus
barrancos y espacios costeros, encontrándonos así pequeños poblados en el valle
de Veneguera, en la cuenca de Mogán, donde eran más numerosos y en los valles
anexos, como eran Taurito, Tauro y Puerto Rico.
Tras la conquista y con la llegada de los nuevos pobladores de Gran Canaria se
procedió al repartimiento de las tierras y aguas que existían en la isla, así,
el espacio que hoy corresponde al municipio de Mogán estaba incluida en el
distrito de Telde, que alcanzaba hasta el límite sur del Valle de La Aldea. Las
tierras correspondientes a este municipio se caracterizaban por la falta de
agua, por la incomunicación y el alejamiento de los principales centros
económicos y poblacionales de la isla, por lo que Mogán y los valles anexos no
fueron deseados en los repartos, por lo que sólo se ocupó los cursos medios de
los barrancos de Tasarte, Veneguera y Mogán, quedando la costa despoblada por el
miedo a los continuos ataques de los barcos piratas.
Avanzado el siglo XVIII, Mogán dependía jurisdiccionalmente de otros municipios,
como eran Aguimes, San Bartolomé de Tirajana y de Tejeda (muchos de los
propietarios de las tierras de Mogán eran vecinos de Tejeda), situación que
hacía difícil la configuración de una identidad propia. A esto hay que unirle el
conflicto que surgió en la segunda mitad del siglo XVII entre agricultores y
ganaderos, los cuales se disputaban el uso de las tierras, lo que hacía más
complicado el desarrollo económico de Mogán.
La despoblación de esta zona preocupaba a las autoridades de mediados del siglo
XVIII y viendo el potencial económico que esta zona mostraba por su masa
forestal, por las tierras y el mar, se especuló desviar hacia Mogán la masa de
vecinos indigentes que poblaban los alrededores de la capital, mediante dos
alternativas que no se llevaron a cabo, la construcción de una factoría de
pescado en Arguineguín y la repoblación ideada por el obispo Severa.
A finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, el valle de Mogán basaba
su economía en la agricultura, la cual se complementaba con otras actividades,
como la ganadera, forestales y la recolección de orchilla, caracterizándose por
ser una economía cerrada y de subsistencia.
Después de que el 14 de mayo de 1814, el obispo Verdugo procediese al auto de
erección de ayuda de parroquia, Mogán tenía ya el primer paso para optar a la
independencia municipal, ya que había conseguido con este obispo ser un nuevo
distrito parroquial, independencia que lograría en 1815.
A finales del siglo XIX, el joven municipio de Mogán entró en una crisis, al
igual que toda la isla, debido a los siguientes factores: la quiebra del campo,
descompensada presión fiscal, descontrol administrativo local e imposibilidad de
liquidar las deudas que los campesinos tenían con los prestamistas locales. Pero
esta situación empezó a mejorar cuando una casa inglesa implantaba por primera
vez cultivos de tomates y plátanos, trayendo la esperanza y nuevos sistemas de
cultivos que caracterizaría la economía del siglo XX.



