SAN MATEO

Escudo partido y semicortado. En el primer cuartel, de azur y 16 espadas
cruzadas de dos en dos, que es de
Las Palmas, concedida por la Reina Juana la
Loca. De fondo sobre sinople y de color plata un querubín. Segundo de sinople un
castillo al natural de oro. Tercero, de plata la
cruz de Saucillo, flanqueada de
cuatro flechas de fuego gules. Al timbre corona Marquesal.
En la Vega de San Mateo es tradicional su mercado agrícola los fines de semana,
que demuestra la importancia de la actividad agropecuaria de la zona, ofreciendo
los productos de las Vegas, visibles desde el mirador de Montaña Cabreja, a
1.000 metros de altitud. Ésta ha sido una tierra fértil y generosa que contaba
con corrientes de agua en casi todos los barrancos del municipio, que fueron
llamadas ríos tras la conquista y cuya posesión originó fortísimos pleitos que
hicieron preciso nombrar "alcaldes de agua" para mediar en los conflictos.
Recuerdo fiel y bastante completo de esa actividad agropecuaria es el museo
etnográfico Cho Zacarías, donde gracias al tesón y paciencia de Jesús Gómez
Doreste se pudo reunir una colección de más de 12.000 piezas de mobiliario,
artesanía o útiles de agricultura, ganaderos, alfareros, tejedores, herreros,
etc., convirtiendo este lugar antes de su fallecimiento en uno de los museos
etnográficos más completos del archipiélago.
Desde San Mateo nace el barranco de la Mina para atravesar la
isla hacia el noreste y desembocar en la capital gran canaria, si bien en este
último tramo lo hace sepultado bajo el asfalto de una autopista que hizo
desaparecer también los emblemáticos puentes de piedra y de palo que unían los
barrios de Vegueta y Triana.
La Mina tiene un pequeño caudal de agua gracias al trasvase
que desde hace siglos se realiza de la cuenca de Tejeda a la del Guiniguada a
través de una galería que atraviesa la montaña y que, por eso, lleva el nombre
de la Mina. La riqueza forestal de
este municipio y sus características favorables para la cría del ganado, dio
lugar a que esta comarca fuera poblada por los aborígenes.
A la hora de entrar en la historia de este municipio debemos
tener en cuenta que durante siglos el territorio que corresponde en la
actualidad al municipio de San Mateo se enmarcaba en lo que se denominaba La
Vega, que englobaba lo que hoy conocemos por San Mateo y Santa Brígida. Así nos
encontramos como esta gran comarca denominada La Vega se dividía a su vez en
tres partes, La Vega de Arriba, que correspondería en la actualidad con San
Mateo, La Vega de En medio, que la localizamos en El Madroñal y finalmente la
Vega de abajo, la cual sería en la actualidad el municipio de Santa Brígida.
Los datos más fehacientes de la población de este municipio
son del siglo XVIII, en 1736 se recogen noticias de una ermita en aquel pago, la
cual está bajo la advocación de San Mateo, esta ermita se convierte en parroquia
en el 25 de octubre de 1800 por decreto del obispo Verdugo, debido a que
alcanzaba un número de vecinos lo suficientemente alto para poder tener
parroquia propia, a esto se añadía la distancia existente entre San Mateo y
Santa Brígida y el estado de los caminos, que dificultaba el cumplimiento de los
preceptos por parte de los vecinos de esta comarca. Este se convirtió en el
primer paso, como en la mayoría de los casos de la isla, para conseguir la
municipalidad.
Conseguida la independencia religiosa con la parroquia, los
vecinos de San Mateo comienzas con los trámites para obtener la independencia
total de la vecina Santa Brígida, así, el 22 de diciembre de 1800, inician el
correspondiente expediente en la Real Audiencia, en el cual se solicitaba el
nombramiento de empleos públicos. La audiencia tras consultar los informes del
Alcalde Mayor de la isla, del alcalde de la Vega y del fiscal, toma la decisión
de separar el pueblo de San mateo de la jurisdicción de La Vega.
No podemos olvidar los pleitos que tuvo San Mateo por el tema
del agua con el Heredamiento de Aguas de Satatuejo, el primer conflicto lo
localizamos en 1795, el cual surgió por el abusivo precio que tenía el agua de
riego, este pleito llegó a la Audiencia, la cual falló a favor del Heredamiento.
Esto trajo como consecuencia un nuevo pleito, esta vez se discutía sobre la
propiedad misma por Satatuejo del acueducto de la Fuente de la Higuera, dando
lugar a que los vecinos se amotinaran impidiendo que el agua se adulara y
descendiera hacia la Vega de Abajo, teniendo que intervenir las autoridades para
que cesara el motín.