TEROR

Acuerdo del Consejo de Ministros
de fecha 25 de febrero de 1955. Escudo de armas decidido en cuatro cuarteles:
primero en campo de gules,
un castillo en su color; segundo, en campo de oro,
león de gules; tercero en campo de azur, torre al natural, sobre franja de gules
flanqueada por dos palmeras con dos perros pasante. Cuarto cuartel cortado en
faja y partido en jefe, en el primero en campo de azur, un lucero de plata, y en
el segundo, de sinople, un pozo al natural, en el cuartel inferior, en campo
gules, castillo al natural, y al pie, en cinta, la leyenda "Malomori quam
joedari". En el abismo, escuson de azur con el anagrama de la Virgen de plata.
Al timbre Coronel de los Reyes Católicos.
El municipio de
Teror se sitúa en las medianías del Norte de Gran Canaria. Su superficie se
caracteriza por los contornos irregulares, lindando con Arucas por la parte
septentrional, con Las Palmas de Gran Canaria, Santa Brígida y San Mateo por la
oriental, igualmente con San Mateo y con Valleseco al sur, al noroeste con
Firgas y al oeste de nuevo con Valleseco.
Teror
es el centro de peregrinaciones de la isla, e incluso centro de devoción del
Archipiélago Canario. La presencia de la Patrona de la Diócesis de Canarias, la
Virgen del Pino, ha dado lugar a que se establecieran en esta villa varios
conventos y destacadas construcciones religiosas, así como otras señoriales
pertenecientes a la aristocracia insular.
De esta forma, un recorrido por este municipio,
fundamentalmente por su casco histórico, nos permite respirar esa devoción
Maríana unida al encanto propio del lugar, a su entorno no sólo histórico y
cultural sino natural.
Cada 7 de septiembre se celebran en el municipio las Fiestas
de Nuestra Señora del Pino, a la que acuden numerosas gentes provenientes de
todo el Archipiélago Canario, para admirar a la Patrona. Esta concurrencia de
fieles y peregrinos participa en la romería y ofrendas a la Virgen, con sus
productos de la tierra, sus bailes e instrumentos musicales, sus cantos, sus
parrandas... Se trata de la gran fiesta dedicada a la Virgen del Pino.
Teror es uno de
los núcleos de población más antiguos de Gran Canaria, si bien, debemos señalar
que el poblamiento más importante se produce a partir de la ocupación de sus
tierras por familias acaudaladas que participaron en la conquista durante el
siglo XVI. Los primeros datos se remontan al siglo XV y se le considera Villa
Mariana al ser sede de la Patrona.
La historia de la villa de Teror está unida a la aparición de
la imagen de la Virgen del Pino, convirtiéndose a partir del siglo XVI, con la
creación de la parroquia en el año 1.514, año en que se segrega de la Iglesia
del Sagrario de Las Palmas, en el centro de peregrinación de la isla de Gran
Canaria. La villa se formó alrededor de un pino, donde se produjo la aparición
mariana. Desde ese árbol y templo se erigió el núcleo urbano en el que se
construyeron las casas señoriales y palacios de la burguesía terrateniente de la
zona.
El desarrollo del municipio, además de ejercer de centro de
peregrinación, está totalmente ligado a la agricultura y ganadería. Pese a no
ser un municipio de grandes explotaciones agrícolas, éstas han tenido su
importancia vital para el crecimiento del municipio de Teror en los siglos XVI, XVII y XVIII. A partir de este último siglo se produce un impulso fundamental en
la economía de Teror como resultado de la introducción de nuevos cultivos como
la papa o el millo. Otros cultivos que podemos destacar son las legumbres y
hortalizas, la fruticultura...
Esta situación de prosperidad trae consigo el aumento
demográfico, reflejo del auge económico. Igualmente se crea un Mercado, con la
consiguiente activación de la economía del lugar. El esplendor económico de la
época tiene su reflejo en la arquitectura, puesto que desde ese momento se
empieza a construir la mayor parte de los edificios emblemáticos de Teror.
Hasta 1629 este asentamiento mantuvo el privilegio de elegir
alcalde real por los vecinos de su jurisdicción, designación que pasa a
continuación al Corregidor de la Isla, con la aprobación de la Audiencia. A
partir de 1835 su Ayuntamiento adquiere un protagonismo político y económico,
tras implantarse el modelo municipal surgido de las Cortes de Cádiz de 1812.
Por otra parte, unida al municipio de Teror hallamos la
conflictividad social, fundamentalmente en el siglo XVIII y primer tercio del
siglo XIX. Se trata de un problema "de aguas", la asignación a la Heredad de
Tenoya de la mayor parte de sus aguas. De esta forma se generan numerosos
conflictos relacionados con la usurpación del agua a Tenoya, por parte de los
vecinos de Teror y Valleseco, integrados en un mismo municipio hasta 1842-43,
aunque la parroquia no se creará hasta 1846.
A estos conflictos sociales debemos unir la protestas de 1810
y 1823 por las roturaciones de las tierras de Doramas, por parte de los vecinos
de Moya y Guía. Por tanto la propiedad de la tierra y el agua juegan un papel
fundamental en la historia de Teror, puesto que se trata de la base económica y
por tanto social del Antiguo Régimen y del siglo XIX. Pero estos conflictos han
llegado hasta nuestros días. Un claro ejemplo lo vemos en el problema de la
explotación comercial de la Fuente Agria.
Actualmente Teror es un municipio que está en expansión, y
eso es debido a su cercanía con la capital de Las Palmas de Gran Canaria. Posee
un gran dinamismo económico, por un lado mantienen las actividades del sector
agrícola destinado a la producción de productos para abastecer al mercado local.
Por otro lado el municipio posee también una interesante industria alimenticia
de amplio reconocimiento en la isla: repostería, embutidos y aguas minerales.
Además, sigue siendo el lugar más importante de peregrinación de Gran Canaria,
al encontrarse la Virgen del Pino, Patrona de la Diócesis de Canarias.
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