AGULO

 

 

                   

Hermigua

Valle Gran Rey

Valle Hermoso

                                                               

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    Los colores están basados en los del escudo.

    Los bellos paisajes naturales invitan a recorrerlos con detenimiento y admiración.

    Quizás el mejor de sus parajes naturales sea la gran belleza de su núcleo antiguo, donde todo confluye a conformar un entorno armónico, comenzando por las casas rústicas agrupadas del casco de calles estrechas y empedradas, y su verdor predominante que lo rodea, salvo en las reducidas áreas secas, así como sus montañas y su chorro de agua que cae desde lo alto de las cumbres, y que constituye uno de los factores principales de atracción para el turista.

    En la revista Hespérides de 1927 se describe Agulo de la siguiente manera: "Agulo antes que otra cosa es un pueblo lindo. Es el bombón de La Gomera. Breve, bien apretadito, delicado, con un espíritu sutil y envuelto en papel verde oscuro de los campos de platanera (...).

    Otro de los parajes es la parte costera con el Pescante, levantado merced al apoyo popular en 1908, facilitando el desarrollo agrícola del pueblo. Hacia el Este, el pequeño barrio de Lepe y el conchero al fondo.

    Las Rosas es un barrio de contrastes, de hermosos paisajes, donde las tierras dedicadas al cultivo coexisten con pequeños bancales escalonados, hoy abandonados. Franjas estrechas de terrenos, sostenidas cada una de ellas por muros de piedra seca, trabajadas por hombres que llevaron sobre sus espaldas las piedras para levantar los muros o paredones desde el fondo del barranco, subiendo y bajando los vericuetos escarpados y los peldaños que comunicaban una ereta con otra. Costaron un trabajo enorme, porque el campesino para hacerlas tuvo que roturar las laderas, arrancando uno a uno los pedruscos y subiendo, a fuerza de muchos brazos, no sólo las piedras de los muros, sino también la tierra extraída del monte cercano. En estos bancales crecía un poco de todo: papas, hortalizas, millo, etc. Hoy se revelan como un elemento característico del paisaje de la zona.

    La Palmita es otro bello paraje natural del pueblo de Agulo al que se puede llegar por carretera o por el antiguo camino de herradura hoy restaurado, única vía de comunicación entre ambos lugares en otros tiempos. La subida es en zigzag, por inclinados repechos, con algún llano de vez en cuando. A medida que el camino de herradura asciende se revela la naturaleza del casco antiguo de Agulo. Pero es desde la Palmita (mirador de Abrante) desde donde se puede contemplar todo el pueblo. Así describe Manfredi Canos en su libro "Un andaluz en La Gomera", editado en 1959, lo que se ve desde La Palmita "(...) fui a la Presa de La Palmita, en Cañada Grande, balcón sobre Agulo. Desde allí miré en el fondo del anfiteatro gigantesco de las tres porciones urbanas del pueblo, rodeadas del verde de las plataneras, al borde del mar". Estas tres porciones son los tres núcleos localizados sobre sendos promontorios en que se divide la entidad capitalina del municipio de Agulo que son: La Montañeta, Las Casas y El Charco.
 

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